El Portalet es la puerta que conecta por la parte posterior con la plaza de la Iglesia. Actúa como segunda entrada al corazón del casco antiguo. En conjunto, es una pieza pequeña con una lectura histórica muy potente.
Formaba parte del antiguo recinto amurallado sobre el que se configuró la primera villa. Ese perímetro medieval se apoyaba en la topografía elevada, los muros del templo y las traseras de las casas. Su trazado actual todavía permite leer esa lógica defensiva.
Con el tiempo, el Portalet dejó de tener función militar y pasó a integrarse en los recorridos cotidianos del pueblo. Aun así, conserva su valor como huella material del primer núcleo urbano. Su continuidad enlaza la trama actual con el origen medieval de Benitatxell.
Al cruzarlo desde la plaza se abre un mirador con una panorámica muy amplia del litoral y de las sierras próximas. Desde allí se identifican el Montgó, el cabo de Sant Antoni, la bahía de Xàbia y las lomas que ascienden hacia el Puig Llorença.
A grandes rasgos, el Portalet condensa historia urbana, relieve y paisaje en pocos metros. Es un paso breve, pero cargado de significado patrimonial. Su mayor atractivo está en convertir un acceso cotidiano en una auténtica ventana territorial.